Una vez que se derriban las cañas y son apartadas de la vía, viene un trabajo todavía más duro: remover las durísimas raíces que asoman de la tierra y se entreveran en los rieles.
Para arrancarlas, la única herramienta de mano que se revela eficaz es el viejo y conocido pico.
Este corto muestra el trabajo de un socio que, solo y en silencio, dedicó toda una tarde a picar el terraplén en el cañaveral de Los Ángeles. Un ejemplo de paciencia, fuerza... y mucho corazón.
6 comentaron:
Muy bueno el video!... jajaja, como siempre muy ocurrente los titulos!.
Gracias por su lucha incansable. Sin dudas son nuestros referentes.
Asamblea La Estación Baradero.
Muchas gracias, gente! Esperamos verlos pronto.
es un laburo muy agotador, lo mejor es glisofato y chau.
El glifosato en la caña es absolutamente inocuo.
Simplemente GRACIAS
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