La ruta llevaba un par de horas cortada y tres vecinos -ropa deportiva, ejercicio matinal- se acercaban caminando por el medio de la cinta asfáltica con la mirada fija en lo que estaba pasando allá, unos cien metros más adelante. Los movía la curiosidad, pero quizás también la preocupación.
- ¿Qué está haciendo esa máquina? ¿Van a sacar el puente?
Era el domingo 12 de mayo y la Asociación Amigos del Ferrocarril Belgrano y la Sociedad de Fomento de Altamira se aprestaban a cumplir con la promesa de enderezar y levantar el nivel del puente de la ruta 41, luego de que la estructura soportara un nuevo golpe que la dejó al borde del colapso, para así rehabilitar el paso de vehículos ferroviarios y brindar mayor seguridad al tráfico automotor incrementando la luz entre la carpeta asfáltica y el borde inferior del tablero reticulado.
La jornada había sido planificada con bastante antelación: se necesitaba interrumpir el tránsito, acarrear la retroexcavadora, subir unos centímetros más la estructura y desmalezar la zona para mejorar su visibilidad, todo en el menor tiempo posible. Una vez confirmadas todas las gestiones, comenzó el trabajo con los estudios previos para definir los movimientos necesarios.
Minutos después, en una maniobra tan precisa como rápida, el brazo hidráulico de la máquina -y la pericia de su operario- se encargaban de devolver el tablero a su posición original. Luego se aprovechó el balde para izar herramientas y durmientes, dando inicio a la tarea de los catangos. Ellos tenían la tarea de colocar los gatos mecánicos para levantar el conjunto de vía y tablero e insertar un durmiente extra en cada estribo. Mientras tanto, la retro arrancaba cañas y árboles como si estuviera deshojando margaritas.
Una vez limpía y abierta la ruta, vino lo mejor: el catering. Un locro impresionante, con todos los chiches, que se regó con una y mil anécdotas de todos estos años al pie de la vía.
Todo el esfuerzo fue realizado en conjunto con la Sociedad de Fomento de Altamira, comprometida con la integridad de la línea G del Ferrocarril Belgrano, y con quienes el trabajo en equipo empezó a dar frutos pocas semanas atrás con la reconstrucción de los carteles de la estación local. Queremos agradecerles de corazón por este nuevo paso y esperamos seguir codo a codo en muchos proyectos más.
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Como si fuera un guante, el poder hidráulico de la retro va llevando al puente a su posición original. |
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Subiendo los materiales para la elevación del tablero. |
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Palas, palas, palas y más palas. |
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Los gatos empleados para el trabajo. En total se utilizaron cuatro. |
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La máquina limpia el terraplén para que el puente se vea mejor. |
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Vista del trabajo terminado. |
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Limpiando el asfalto para reabrir el paso del tráfico automotor. |
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Fuego, olla de fundición y locro. Mejor imposible. |
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Con ustedes, Lucho. Artífice del manjar. |
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Compartiendo el almuerzo entre amigos, sentados en el terraplén recién desmalezado. |
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Compartiendo el almuerzo entre amigos, sentados en el terraplén recién desmalezado. |
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Probando el paso en zorra. ¡Todo 10 puntos! |